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Miércoles de catarsis.


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Ya me estaba acostumbrando a la oscuridad y la soledad de mi habitación. Los fantasmas llegaban nuevamente a mi ser y los restos de mis dolores se intensificaban de manera apresurada, hasta esta catarsis repentina, que llegó dándole golpes a mi alma. Lloré con la amargura que tanto odio, con ese arrepentimiento intermitente, y esa debilidad que sólo podía ser protegida por mis almohadas. Me tendí y me dejé morir por unos minutos. Dejé que las lágrimas descendieran y descansaran en mi árido pecho, permití desmoronarme al pie del espejo que tenía en frente.

"No más", las únicas palabras que musitaban mis labios en ese momento de miseria absoluta, de ridícula rendición. Las lágrimas corrieron, y las sentí tan corrosivas como el sentimiento que me abordaba en aquella hora de eterna y silenciosa soledad. Y ahora siento que esto es una epifanía, de esas que me hacen despertar de uno de mis tantos letargos.

Pero, ¿para qué?

Para qué despertarme de mis tan amados letargos de la vida, si estos me han mantenido en el estado catatónico de los últimos meses. Me han permitido sobrevivir y dejar pasar los golpes que me matarían sin misericordia. 

¿Para qué? 

Para despertar aquellas cosas que se pudrieron a causa de la toxicidad y la putrefacción de un amor que se descomponía en mis entrañas. ¿Y si quiero permanecer en este miedo animal? Así, puedo convertirme en bestia, ahuyentar a los demonios que se acercan a mí, y puedo desmoronarme, convertirme en el pequeño felino temeroso y de ojos tristes que se esconde debajo de una mesa cualquiera.

"No más", las únicas palabras que me ardían esbozar, cada vez con más fuerza.

Y la garganta se me cerraba,
y ardía,
y palpitaba,
y lloraba conmigo.

Y las palabras se distorsionaban,
y gemían,
y se ahogaban,
y salían libres.

Y ella me perdonaba,
y las energías,
y la paz,
y la Pachamama.

Pachamama


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"Sigo caminando como suelo hacerlo, mas ahora la paz se encuentra conmigo y los delirios se han ido de mi cuerpo." - De las utopias, las musas inexistentes y otros delirios tóxicos.

¿Qué pasó?
"Diosa Ávida
¿Ya te refresqué la memoria?... Maltrecha, acabada, lastimera y podría seguir toda mi vida. Hoy serás ávida por no llamarte pecado capital; prohibición caminante.

Diosa Reprimida
Quise esperarte con mis garras afiladas, pero luego temí por mi vida, no quise terminar como tu adorado príncipe. Un cadáver.

Drama Queen
Mi mundo no gira en torno a ti. No eres más que un insignificante ser humano que habita en la tierra. Ni más ni menos… Quizás menos." - De los exorcismos, ofensas y otras consideraciones intempestivas

¿Y este odio? Los rizos se caen.

"Los sueños más hermosos los he tenido a su lado, pero despierta." - Tangerine

Prepotencia. Los rizos duelen.

"Princesa... ¿De donde?
No vives.
No mueres.
No existes." - Princesa Barata

Mentirosa. Los rizos se burlan de tí.

"Su piel se derretía y sus colmillos desaparecían uno a uno, entonces mi cuerpo se aliviaba de su presión... La presión del miedo a tenerlo cerca y ensuciarse de su nauseabunda presencia." - El último exorcismo [De muertes súbitas e incineración] Parte I - La muerte del sátiro.
Maldita sea.
"Mi cuerpo, mi paz, mis cicatrices, tu recuerdo... Nunca más.... Su majestad" - El último exorcismo [De muertes súbitas e incineración] Parte II - La muerte de la gran reina.
No más.

...Y la sensación de que algo dentro de mi se desprende, algo podrido y denso que me estorbaba, algo que me deja descubierta y llena de preguntas que no estoy dispuesta a responder. No más preguntas, ni tiempo, ni espacio, ni mente. Me cansé de él, las energías deben volver a fluir. 
Ya no quiero conjeturas ni engranajes, ya no quiero más castigos y sangre derramada, quiero volver a ser tuya, y tú mía, porque no sé protegerme de los demonios que me he impuesto por rebeldía ante ti. La maldad impuesta.
Soledad saturada.
Pacha, aquí estoy de nuevo. Perdón.


Time of Catharsis: 22:45

Carta #2: Antes de que te vayas.


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Inspirado por el escrito Antes de partir, de Ella.



Mujer,

Ya han pasado varias noches desde que leí la secuencias de tus cartas. Probablemente ya te marchaste, y probablemente creas que no me importó tu partida, que no me importaron los años, ni tus sonrisas.

Debería, odiarte. ¿Sabes?

Odiarte porque te marchas con solo una pequeña nota sucia, porque me subestimas, porque crees que no escucho tus silencios, ¿tú escuchas el mío? Ese, es precisamente el punto. Escuché cada susurro, cada lamento, y cada petición que se desbordaba en tu diciente mirada, y quedaba petrificada, solo por el hecho, de que necesitabas marcharte. 

Te respondí mil veces.

¿Por qué dejarme? Sé que no soy clara cuando tengo fantasmas merodeando sobre mis pensamientos, pero jamás te di un indicio de no querer seguir pasando el resto de mis días con tu aburrida y maravillosa presencia. 

Miedo.

Era, eres, somos eso. Temía pedirte que te quedaras, porque por alguna razón, siempre pensé que me responderías con algo tan tajante, y tan certero, una razón adecuada para largarte de mi vida, que preferí quedarme en momentos inciertos, en hacerme la sordomuda, y dejar que se te pasara, pues tienes la costumbre de aburrirte de todo, hasta de mi.

Y no,

No quiero que te vayas, pero tampoco quiero que me pidas que te diga que te quedes, porque si más no recuerdo, en el principio de los tiempos, dediqué mis ojeras y mis sermones, para hacerte libre. El espacio está vacío, al lado de mi sillón, el anhelo está en esta carta, el miedo me jala por los tobillos, y mis labios se sellan porque bueno, no fueron capaces de "llamarte"

No me he ido, pero estoy muda.

De nadie, pero al fin y al cabo siempre a tu lado,

Su otra mujer. 


Carta #1: Carta de desamor


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Hace setecientas lágrimas que no he vuelto a saber de ti.

Ojalá pudiera decir que te tengo presente todos los días, en mi mente, en mi existencia, en mis hábitos diarios, pero no, precisamente ese es el problema. No estás presente. Y es que te extraño con las hipérboles más grandes, de las que te burlabas, de las que te reías. Te extraño, desde mis ojos, hasta la longitud de tu sonrisa. 

No me sirve extrañarte, no me sirve querer amarte, y mucho menos desgarrarme el alma mientras espero a que vuelvas, si esto hacía parte de mi día a día. Es como amarte y no amarte, extrañarte y no, es lo mismo de todos los días, pero sin ti.

¿Me permites extrañarte sin tener que amarte?
¿Puede simplemente no dolerme?

Duele saber que ya no estás, dueles peor cuando te amo; dueles la vida, cuando sé que amas a alguien más, pero me alivia que ya no existas. Afortunadamente, todo el amor que alguna vez tuvimos fue robado por mi recuerdo, así solo me costaría amarte en mis adentros, y no en mis afueras.
 
No vale la pena extrañarte, pues sé que ya no existes, al darle fin a este amor, moriste conmigo y nuestros demonios. No vale la pena extrañarte, porque todos los días, estás conmigo, así sea en cenizas o en almohadas húmedas, pero conmigo.

El letargo de mi vida masoquista fue mi propio verdugo, y me somete, escribiéndote esta carta, una y mil veces, con la misma tinta, hasta tener la valentía de entregarla, o esperar a ahogarme en mis propias letras.

Ojalá pudiera extrañarte, como se supone que debo extrañarte.

Ya no te extraño, desde mis ojos hasta la longitud de tu sonrisa, sino que te extraño, desde mi alma, hasta el vacío, porque tu sonrisa se volvió borrosa, con el pasar el tiempo.

Ya no te amo, 
pero no puedo vivir sin ti.

Hace setecientas y una lágrima que no he vuelto a saber de ti.

Recapitulación 2012


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Pam param pam pam, ¡en Barranquilla esperonoquedarmemuchotiempoperomientrastanto me quedo! *Suenan trompetas y tamboras y el difunto Joe con su voz estruendosa y particular* Ay, quería hacer este recuento del 2012 desde los primeros pinitos de diciembre, me temblaban los dedos, las ideas se escapaban de mi cabeza como el vapor de las ollas a presión, y poco fue lo que pude recolectar de ese tráfico absurdo de información y de desahogo. Generalmente, tengo etapas de los años, y logro clasificar cada momento en cada etapa meticulosamente desde mis recuerdos, pero he caído en cuenta de que no es necesario, o que perdí la chispa, o simplemente, que ya no me da la grandísima gana de hacerlo. ¿Para qué? esa pregunta me la hice mucho en el 2012, y espero, volverla parte de mi repertorio este 2013 que se estrena.

Este año que cerró sus puertas, que murió incendiado, que me mató calcinada me dio durísimo. Empecé con miedos e incertidumbres, un nudo en el estómago, pues no sabía nada, tenía el camino nublado, más que de costumbre, pero sentí tener el mundo a mis pies, sentí que podía alcanzar todo, pues porque tenía todo lo que necesitaba. Una familia, aunque hipócrita por sectores, unos amigos, o supuestos hermosos amigos por conveniencia y más importante, un amor perfecto, hermoso, y sublime, la envidia de todos, un sinónimo de orgullo y prepotencia, un amor puro, aunque lleno de zozobras. Tengo la estúpida teoría que fue inculcada por mi misma sobre los principios de año. Gracias a todos los acontecimientos que he vivido de aquí hace siete años, ha hecho que deteste, que le tema, que me vuelva un "tití" los primeros seis meses del año. No me gustan. Es fácil, me da calor, son constantes horas del vapor, son meses que jalo que se vayan, no me los soporto, porque siempre para las fechas desde Marzo, hasta Junio, son de dolor intensivo, y desde esos años de mi niñez, ninguno la ha "mondado". Es tan potente mi sugestión, que ha vuelto un agüero en algo casi verídico, entonces, me mamé de eso, y ese, junto con mis otros estúpidos esquemas mentales, deben irse, porque para mi desgracia, no puedo inducirme un coma por los primeros seis meses del año, y empezar a vivir a partir del primero de Julio. No me ramificaré en el porqué e iré al grano.

Perdí a mi amor, aunque supongo que no es noticia nueva, generalmente saben que no soy la mujer más afortunada en las cuestiones amorosas, creo que fue una lección del universo, una muy grande, que me iba a preparar para otro gran fiasco amoroso, pero con ese se pasó. Aprendí mucho de muchas cosas, de mujeres, de caos, de dramas, de estupideces, de mis estupideces más que todo. Aprendí mucho sobre la gente falsa, la gente pretenciosa, interesada, la gente esa fea que vaga por el mundo preparando sus sanguijuelosas y asquerosas manos para absorber la dicha ajena. Les agradezco por haber aparecido, o más bien, tropezado en mi vida, son lecciones hermosas que hay que valorar. Perdí a mucha gente, sobre todo amigos, los perdí por incomprensión, por señalamientos, por juzgamientos pendejos, por ambas partes, pero como no todo puede ser malo, recibí otras personas que jamás pensé que algún día iba a aprender a valorar.  Claro, la vida siempre te da la espalda, pero cuando necesitas recapacitar sobre lo que haces en la tierra.
¡Qué año duro!, por no decir que fue malo, mis ansiedades volvieron, mis vicios también, tuve un declive emocional abismal, tuve una descompensación terrible, tuve una ruptura que me marcó, y que aún me tiene marcada, pero con esperanzas de que termine de sanar, como todo, como debe ser.

Generalmente, odio estos años donde es más la introspección y la ansiedad lo que prima que otra cosa, pero este no, porque fue diferente, tiene tinta de por medio, tiene muchas cosas que rescatar, y muchas cosas que dejar atrás. Fue un año de errores, de aprendizaje, de borrón y cuenta nueva, de límites, de migrañas y demás. ¡Ah!, se me olvidó mencionar, que aprendí a descontrolarme un poco, a cometer errores y aceptarlos y lo más difícil... a dejar ir.

Finalizando este año, me di cuenta que si los mayas no cumplían su profecía, iba a tener que enfrentarme a muchos retos, por algo sentencié mi vida en la cúspide energética del estado de Naqoyqatsi, una guerra fría, (o quizás no tan así), que se aproxima, porque la batalla es solo contra mí, y con eso tengo más que suficiente. Tomé decisiones radicales, tomé unas tijeras, y me desprendí del cordón umbilical, ya se que no puedo resguardarme con mis protectores, y es hora de dejar mi caja de cristal a un lado, y no para no volver, sino para agrandarla, y convertirla en una casa de verdad. A eso me refiero con el principio de mi post, me voy, sola, por primera vez a buscar mis sueños. Fin.

Es imposible poder resumir este jodido año tan largo en un solo post, solo diré que fue intermitente. Esa fue una de las palabras más célebres de mi 2012, así que la usaré sólo por el amor al humor irónico que la vida me ha enseñado a golpes.

¡2013!

Esta será tu canción, y la cantaré melodiosamente cada vez que pueda, y cuando esté pasando por alguna desgracia, la cantaré aún más fuerte y sonoramente, porque la vida es un pedazo de ironía que jamás podremos entender. No espero nada de ti, más bien, espérame tú, y déjame pintarte a mi gusto. Tratémonos suavemente, y verás comos mis rizos se suavizan solos.





Siguiente estación, Barranquilla, la arenosa.

Tiempo (III)


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Si tuviera más tiempo, podría seguir perdiéndolo más y más, retenerme en estaciones innecesarias, excusarme con la belleza de la naturaleza para no caminar y seguir adelante, culpar a mis dolores físicos, culpar al aire, a la vida, culpar a lo que sea, para no levantarme de este letargo. El tiempo se me desgastó en ti, en ella, en la otra que ya no existe y en mi maravillosa actuación de estupidez en todo su esplendor.

¿Tiempo de qué?

Nunca respondí esta pregunta, solo me fui en ramificaciones como siempre suelo hacerlo. En realidad no sé para qué necesito tiempo, o sí, pero todo es con un fin autodestructivo y apaciguador. Un tiempo para respirar, pero he respirado, un tiempo para mojar mis rizos, pero ya están hidratados, un tiempo para matarme y revivir, pero ya mis vidas se están acabando, y si muero nuevamente, es un nuevo nacimiento, otra vida desgastada, otros errores sin cometer, y otros pecados sin qué disfrutar.

¿Tiempo para qué?

Para encapsularte, para encapsularlas y dejarlas allí. Quédense con mi vida si lo desean, pero no con mi tiempo, porque me di cuenta que me queda poco y aun tengo muchas cosas que realizar. Quédense con mi vida, y verán como dentro de poco, sufrirán con mi peso, fruncirán sus ceños, y maldecirán a las arrugas que les ocasionaré. Ojalá se den cuenta pronto y me dejen tirada por allí, que yo tendré el tiempo de recogerme, y llevarme sola, como siempre debió ser. Tiempo para mí, para amarrar mi cuerpo a mi alma con una cadena de acero inoxidable, y del largo necesario, por si ustedes pretenden algún día viajar con mi cuerpo.

Me pica estar sola, mi habitación es mi calvario, y mi almohada se saturó de energías y recuerdos vagos, ahogos, migrañas, lágrimas ácidas, golpes, gritos, rizos desgastados y una que otra alucinación. El tiempo se me acabó, y no puedo estar más agradecida con el universo, no puedo, no quiero tener tiempo, porque lo perdería, deshaciendo mi vida por hobbie, porque soy experta haciéndolo... "El comienzo de la vida se me viene encima, se me viene encima..." Y por fin te solté. 

¿Cuando te soltarás de mí?

Por fin entendí, que no necesito tiempo de más. 

¿Para qué? 

Exactamente, solo que no lo respondía como debía.

En fin.
En realidad, el tiempo no existe.
Tú tampoco.
Ella menos.
Yo, no sé.

Nostalgias interminables.


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Hoy, me permito extrañarte. Solo porque te metiste en mis recuerdos, e hiciste desorden en la prioridad de mis pensamientos.
Mañana, ojalá seas un nombre más.

Todo tu recuerdo ensordecía sonoramente cada silencio de mi existencia, como si fuese esa cuota de nostalgia, que te atormentaba, pero que era necesaria para seguir viviendo, una estafa a mi vida y a mis sentimientos, el peor negocio de mi vida, por la desdicha de verte, dejarte pasar y recordarte, porque me resigné a saber que eres imposible, hasta para olvidarte.
Hoy, pagaré mi cuota de nostalgia sin reproches o tristezas abrumadoras, porque sabía que tenías que volver, porque sé que no es tan fácil, porque sabemos de la sincronía, y las letras que se escriben automáticamente. Las remembranzas de ti y de mis amores tardíos e inocentes se volvieron mi peor pesadilla, mi pesadilla anhelante, porque estos amores fueron vacíos, de infantes, de miradas y balbuceos. El tuyo no podrá haber sido el más inocente, o el más hermoso, pero fue, y es el que más recuerdo.

Si pudiera escribir un libro, seguramente escribiría sobre la historia de una demente, que viajaba por el mundo sólo por un par de ojos, una sonrisa y un corazón que alguna vez fueron de ella, para verlos, y luego dejarlos ir. Hasta la próxima hora introspectiva, o hasta que vuelvan las preguntas innombrables. Ojalá mis nostalgias te alimenten.

Tú y tus rarezas.
Yo y mis valentías intangibles.
Mañana, serás un nombre más.

Ojalá fuera tan fácil borrar su rostro.


"...Así me dejaré llevar
por las corrientes que me hagan navegar
y muchas nubes pasarán,
pero te volveré a encontrar."