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Control.


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Milimétrico, cauteloso, minucioso, enloquecedor.
Represor.
Una barrera mínima
que apenas deja espacio para mover los brazos y respirar un poco,
pero de ahí más nada. Ni el ápice de algo nuevo, ni soñar con cambiar el destino.

Cuadrado, aburrido, lineal, perfecto.
Predecible, reprimido, insonoro, incoloro.
Insensible y a veces inestable. De nuevo a la barrera.

Aterrorizado, sin escape de aire, sin una luz que penetre.
Que grita por dentro y desea romperse, que pierde constantemente con su barrera invisible.
Brazos cruzados, acalambrados y piernas justas. Dos pasos firmes, cuatro hacia atrás.

Rebeldía, caerse a propósito buscando romper la barrera.
Romperse uno, pero la barrera intacta.
Considerar que mejor sea así, pues la barrera ya no tendría a quién aprisionar.

Olvidar la autodestrucción insensata.
Ponerse de pie, intentar nuevamente, y frustrarse.
Dejar ser, dejar que el miedo haga su trabajo.

Volver a despertar.
Volver a intentar.
Volver a romper la barrera.

La barrera se rompe.

¿Y ahora?

Hate is all you need.


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Para vivir.
Para vencer.
Para llegar a la gloria.



                  Y tener todo lo que querías, pero no necesitabas.


Para ganarte una medalla,
y condecorarte como otro "único"
que abunda en el mundo
       y volverte ciego, con el oro pesado sobre tu cuello.


Y sentir el vacío
y darte cuenta
                               que aún quieres más, pero lo tienes todo.


El odio nace de nuevo,
contigo mismo,
  con el mundo
     con el que se te tope en el día a día.


Y querer cambiar tu gloria para descubrir lo que necesitas.


                                         Pero el oro no quita la ceguera, ni recupera la memoria;
               el oro te da más odio y pues bueno...


Hate is all you need.

          

Carta #5: Carta sí deseada.


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"Querida amiga que no pudo ser.

Muy buenas noches.


¿Recuerdas cuando caminábamos sin rumbo, por ahí, viendo los edificios, los bailarines, los transeúntes en general? ¿Recuerdas que decíamos que nos diríamos cuando encontráramos a las personas de nuestras vidas?
Bueno, tengo, aproximadamente, dos años y siete meses tratando de decirte eso; porque nos lo prometimos y yo suelo cumplir mis promesas.

Te cuento, que nuestras historias se parecen mucho, quizás es porque así estaba destinado, cosa que lo hace mucho más divertido, y es algo que amaría con mi vida compartirlo con un café, o con un latte, esos que te encantaba tomar. Siempre admiré tu gusto por las cosas dulces, yo jamás podría.
Pero por giros -esperados- de la vida, esta conversación que estoy teniendo contigo jamás pudo ser, porque estás cerca, pero estás más lejos que una persona privada de su libertad en Korea del Norte.
¿Ves? Aún no he cambiado mi manera hipérbole de decir las cosas.

Me llena de felicidad que pudimos cumplir nuestras promesas. que encontraste al ser que va a llenar tu vida de felicidades e infortunios; ese alguien que alimentará la sed de amor que alguna vez tuvimos y las confrontaciones que jamás pasaron por nuestros labios. Estoy muy feliz, agradecida con la vida, y con el universo que fue justo, y jugó a tu favor. En realidad, le agradezco cada vez que puedo, por dejarte ser feliz, porque a pesar de los escombros, las palabras y las emociones encontradas, fuiste en busca de tu felicidad, y te agradezco, por enseñarme a tener tenacidad, y luchar por lo que uno ama. Gracias.

Teniendo eso claro mi querida amiga, ahora te contaré de mí. Como ya deberías saber, seré breve. 
Quiero que sepas que también lo logré. Pensé que iba a ser imposible en algún momento, no solía ser tan fuerte como tú; siempre tuve miedo de los cambios y lo sabías, siempre lo supiste; pero pude hacerlo, la he encontrado al fin, esa que tú me describías entre risas y diminutos celos invisibles. 
Imagínate, no sé si estoy como tú, pero puedo decir, sin miedos y sin ningún agüero que me derrote, que encontré lo que me faltaba, y ella encontró lo que le faltaba.  Te puedo decir con toda certeza, amiga, que encontré al amor de mi vida. ¿Puedes creer?

Sabes que soy una persona complicada, y con muchos defectos...

Defectos que he ido vetando de mi vida.

Pero... Lamentablemente, los malentendidos y las emociones erráticas nos dominaron por un buen tiempo. Todavía lo hacen, y hasta la luna de hoy, querida amiga que no pudo ser, aún duelen. Pero, ¿quién soy yo para volver a señalarte, si lo único que hiciste fue buscar tu felicidad? Perdóname, me demoré un tiempo en caer en cuenta de esa realidad tan, pero tan bonita. Te admiro por eso.
Y aunque, pueda decir que la persona que más salió lastimada de toda esta amistad extraña fui yo, te aplaudo, por ir a buscar eso que casi nadie en el mundo obtiene. Si fuesen otras circunstancias, yo te daría un sermón de una hora, con regaño incluido, motivándote a que hicieras exactamente el daño que me causaste, pero que al final del día, fue lo mejor que pudiste hacer en tu vida. Me siento orgullosa de ti. 

Te perdono, y perdóname, por las cosas que el cerebro no puede controlar.
Pero lo que más me duele, es que esta carta se va a quedar aquí, esperando a quien sabe qué año, la puedas leer; y que aunque ya muchas circunstancias de la vida nos separe, sabes que lo inevitable, es algo que hay que dejar fluir.

Te confieso que te extraño, no a ti como mujer, no a ti como quien compartió conmigo dos besos, no como a alguien que tú sabes qué; sino como la cómplice, que yo estoy segura hasta las patas, que estuviera celebrando mi felicidad, así como yo en secreto, celebro la tuya.  No cerré las comillas, porque esta carta no se acaba, hasta recibir tu respuesta.

Deseo para ti, una vida llena de todo lo que mereces, amiga. Amor.

Cordialmente y desbordante de felicidad,


Yo.

23 días.


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"Puedo morir feliz, pero siempre a su lado" 
- No importa



En realidad, en una hora se convierten en 23.



23 días para acabar con mis ganas de contar historias, para entregar las miradas que me he guardado.
Una eternidad incalculable para mi corazón, y para mis ganas de volver a tenerte en mis brazos.
No creo que exista una parte de mi cuerpo que no te anhele, que no espere con ansias tu sonrisa y tu cabello corto. No creo, que mi alma se haya quedado conmigo, porque solo siento el invierno, pero sin la magia, sin las hojas muertas que con amor me muestras. Solo siento mi cuerpo congelado, acurrucado entre cobijas, abrazando tu recuerdo en forma de espirales verdes y amarillas con tu olor.

23 días para volver a ver tus ojos apasionados llenos de experiencias, fracasos y mucha entrega. El motor de vida, los que me salvan de mí misma, los que no me dejan pasar el tiempo a cuentagotas y me hacen no extrañarte tanto. Lo que sí creo, es que mi cuerpo reprocha por no calentar tus noches, sabiendo que tus labios se rompen con los días, y los míos se rompen por no besarte. 

23 días para dejar de esperarte en mis madrugadas, como si fueras a volver en la mitad de la noche, y me despertaras a darme un beso. Lo que no sabías, es que nunca dormí, y solo quería ese beso, porque así de egoísta soy. Pero no, todavía no. En 23 días.


En 23 días, y aunque no lo quiera aceptar, voy a estar completa.


Porque tú cabes aquí. 

Y es que tú cabes. Más nadie. 

Incoherencias.


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"Sin pausa, pero sin prisa"
Opus 47.



No tenía ganas de escribir, pero las ojeras me hicieron huelga.


Llega el punto donde la realidad te atropella y te detiene por un instante eterno, el mundo se desaparece y solo quedas tú con tus pálpitos y la respiración densa. Las bolsas se rompen lentamente, junto al rostro que palidece con los días, y se va secando paulatinamente. 

Hasta que todo colapsa.

Son los primeros seis meses.
Son los primeros seis meses.
Son los primeros seis meses.

Son los primeros seis meses, los que causan dolores, pero jamás arritmias. La inocencia no me hacía caer en cuenta, ni hoy, ni mucho menos los días que ya pasaron, pero quizás es porque he estado ocupada siendo feliz, creo que me he tomado muy en serio lo de disfrutar cada instante al máximo, pero hoy la introspección llegó a mí cargado de los episodios que he dejado pasar. Han sido muchos latidos irregulares, de advertencia quizás, llamados universales, mas bien gritos y regaños, que me he dispuesto a ignorar. 

Ignorar porque el amor todo lo puede, todo lo sostiene, todo lo calma, el amor de la vida, el amor de sonidos, el amor que consume, que enloquece, el amor, el amor de nosotras, el amor que me desmayo, el amor de arritmias y dolores en el pecho, el amor que tanto amo, el amor que duele, el amor de verdad, el amor persistente, el amor de todos los días, el amor de los llantos, de los pilares y las grietas que se empiezan a formar, el amor de robles y longevos, el amor tortuoso y mortal.

El amor imperfecto, el amor musical, el amor complejo, el amor de las dos.



Ahora sí universo,
¿qué me decías?
Quedo atenta.

Recapitulación 2014.


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"Take a risk, take a chance
 make a change, and breakaway"


¡Ay, universo, universo! ¿cómo haces para enseñarme tantas cosas en tan poco tiempo? Bueno, creo que son tus maneras de compensar tantos eventos vacíos que tuve que tener a lo largo de los años que ya pasaron, de los que poco a poco me estoy olvidando. ¡Estoy muy feliz por ello, por fin te entiendo, nos entendemos, y estoy abierta a todas tus enseñanzas!
Olvídate de las veces en que te culpé de todos mis males, o cuando te reprochaba porque sentía que tenías algo en contra mi, o el karma... el karma. Olvídate de las épocas negras, de las caídas, de la adicción a la nostalgia, olvídate de todo, porque me estoy amoldando a tu sabiduría, al destino que anteriormente te garabateaba porque no me parecía que era bueno lo que me brindabas. Fuiste un ente duro, incluso considerado criminal para mis emociones, pero al sol de hoy y de estos últimos días de enseñanza extrema, no paro de agradecerte, pues te veo, nos vemos y estoy lista para romper esa maldita puerta, así que este recuento te lo dedico, con sonrisas y lágrimas... y el poco tiempo que tengo para las cosas.

Sé que te he sacado la paciencia, pero bueno, para algo soy tan obstinada, impaciente, y todos esos defectos que en potencial son virtudes magnánimas, si se usan de la manera correcta. 
Estoy aprendiendo a quedarme, después de un largo tiempo en que solo pensaba en huir de todo. Gracias, por obligarme a golpes a asumir absolutamente todo lo que me pasa, las responsabilidades y sus consecuencias. Gracias, gracias de verdad. ¿Puedo ahora empezar con mi recuento? Quiero mostrarte cómo me fue en estos dos años de ausencia.

Empecemos por el 2013, honestamente no me acordé en lo absoluto de hacer un recuento, quizás era porque estaba muy ocupada en otras cosas, en siendo feliz por ejemplo, en acomodarme, en encontrar respuestas, en descubrir misterios, en resolver rompecabezas que me destruyeron, pero que me aliviaron de casi dos décadas de zozobra. Me hiciste fuerte, para afrontar las realidades. Las de verdad.
Sí, me fui, me fui sola a buscar la entera paz, y encontré más caos, los primeros meses. Encontré la línea que me amarraba al pasado y vi cómo se alimentaba de mi ser. Esa línea se ha ido deteriorando poco a poco. Ya nada me amarra a lo que me hacía daño, las personas se han ido, la carretera quedó desolada y un poco desordenada, pero con el tiempo la he ido ordenando y han entrado nuevos inquilinos en mi vida, inquilinos buenos, que sinceramente, quisiera tener por lo menos, el resto de mi vida. Hace tiempo no sentía tanto desinterés y tan pocas preocupaciones por tener mi vida lo suficientemente buena como para que alguien se quedase, y considere bueno lo que ve. Me alivia no tener la necesidad de cambiar mi todo en función de los demás, excepto conmigo. A ellos los amo, y los amaré. Mis mesurados.

Pero en ese mismo año me cambió la vida. Sí, mi vida cambia cada tanto, como si pasaran las épocas de manera rápida para poder nivelarme... pero me cambió y fue algo tan positivo que poco lo creo, y no en el mal sentido de la palabra. Conocí lo que más odio y lo que más amo en un solo "paquete", un complemento absurdo que a veces me da miedo, algo bonito, delicado, frágil, pero que fue capaz de reventarme la cara con todo su amor. Mis demonios la aman, confían en ella, y no son capaces de herirla, porque es imposible, incluso para ellos, que odian todo lo positivo que se puede acercar a mi. Incluso están cambiando, se están convirtiendo en animales domésticos que maullan y se acuestan en su regazo porque ahí encuentran esa paz. Humildemente puedo decir que he encontrado al amor de mi vida, sin ningún temor de que se acabe, o de que aparezca algo que la aleje de mi. Digo humildemente, porque el amor no se restriega, ni se considera un trofeo invaluable, simplemente es, y agradezco todos los días al universo por mantenerme bajo la energía del amor, y con los pies en la tierra.

Volví a mis raíces, hice cambios, sigo estudiando, con la motivación al tope, con tropiezos valiosos, con experiencias únicas, con mucha, pero mucha música. De eso se trata mi vida. Cuando no estoy haciendo música, estoy viendo música, escuchando música, respirando música, toda música, toda ella, envuelta en mi ser. 
No le temí al 2014, sabía que iba a ser un año duro, y traté que mis esquemas no entorpecieran la misión del universo conmigo, y aunque, no todo fue perfecto, y mis esquemas en algún momento relucieron en todo su esplendor, supe llevarlo, y sobre todo, supe entender los mensajes que el universo decía, las enseñanzas, y los por qué de todo. Y bueno... así fue mi 2014:

Volví más fuerte que nunca, más inclusiva, más implacable, menos lastimera, más arriesgada, más segura de todo. Un occidente que va tomando forma, sin tanta neblina, con cimientos y con herramientas para construir. No sabía que esas herramientas eran para que yo construyera, pero pude hacer una base con una casa, y aún estoy aprendiendo porque ahora quiero completar todo lo que falte. Fue un año de motivaciones, de retos personales, de quitar miedos, de vencer niveles, de madurez, de afrontar las cosas, un año poco espiritual, pero de mucha fluidez.

En el 2012, anuncié mi vida como el comienzo de "Naqoyqatsi", y así fue, pero ahora no sé cómo llamarle, si ya se acabó la trilogía... ¿es una señal de que todo acabó y puedo empezar nuevamente?
no me voy a responder esa pregunta, y dejaré que el universo, y este año que se asoma respingón me lo dicte. Fluiré con ellos, pero con mis propósitos listos. Los cambios se avecinan, la vida no se me ha ido, la tengo junto a mi. 

Puede que tenga un dolorcito en el corazón, pero no lo puedo comparar con las miles de bendiciones que me diste, 2014, así que te agradezco por un año más de enseñanza. 


¡2015!

Empiezas un jueves, y terminas en mi número favorito. Mi biorritmo está en crisis y mi cerebro está anulado a causa de mis emociones, soy toda tuya, trátame como quieras, que yo te voy a bailar a tu son. Y no te mentiré, tengo miedo de terminar este post, pero lo cerraré sin pensar tres veces en lo que escribí, y apagaré este cerebro. Nos vemos con todas tus bendiciones y enseñanzas, mi querido y misterioso año.

Te recibo con esta canción, simplemente porque ella me transporta a un estado emocional de fluidez, de calma, y es perfecta para mi.


"All that no one sees you see 
What's inside of me 
Every nerve that hurts you heal 
Deep inside of me 
You don't have to speak I feel" 

Unvollendete


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Aspiro una calada de toxicidad.
Opus 46.


Jugar a la guerra emocional.

Creo que ese fue el sentido universal que le di a mi vida. El constante tambaleo, la subida de escalones con un pequeño martillo para golpear lo que he construido, sólo por seguir al pie de la letra el dichoso juego que yo misma inventé. Al parecer, encuentro más placentero hacer las cosas solas, incluso destruirme.
Supongo que es imposible salir del abismo , sin propiciarme un daño que recuerde el por qué estuve en él, y que podría volver en cualquier momento. Absolutamente todo, ha dependido de mi obsesión por la melancolía.
Me resultaba placentero tamborilear las llagas de antaño, despertar a golpes a mis demonios, para que jueguen conmigo y me acaben como solo ellos pueden hacerlo, mientras perfecciono el arte de mantener el rostro inexpresivo. ¿Eso me haría indestructible? No habría nada más que destruir.

Y me cansé, nuevamente.

Me cansé de pagar cuotas a un ente invisible, que se alimenta de mis dolencias, y se emborracha con mis melancolías. Melancolías densas y fétidas. No más, porque ya me aburrí de deber, de faltar, de merecer, de recordar, de tener que retomar el mismo ciclo, los mismos días, las mismas épocas.

Te llamo inconclusa porque las décadas pasan y sigues allí, mientras yo intento buscar la manera de acabarte, de acabarnos.

Nos vemos, en nuestra conclusión.