Con la tecnología de Blogger.

29


posted by Universo & Rizos on ,

No comments

Sin opus.

 Caí a un abismo.

Y no voy a negar que al principio sentí que iba a morir.


Toda víspera es igual. La zozobra, el sinsabor, las expectativas que cada vez se hacen más mínimas. Cada año es más difícil y son más las preguntas que respuestas. La vida no es más que un ensayo y error, un juego de decisiones y consecuencias; o eso pensaba yo todos estos años. Sabía que estaba perdiendo tiempo, pero no el por qué. He ahí mi obsesión con el tiempo, con el hacer, con el no poder hacer, el no servir, el no aportar, el no encajar, si es porque vivo en el occidente, o si es porque amo desmesuradamente sin temor a ser lastimada. He pensado en todo, y he embriagado mi mente cuando me cansaba de resolver esto; resolver -me-

Caí a un abismo.

Sentí que iba a morir en los primeros segundos, luego esos segundos se hicieron horas, semanas, meses y seguía en caída.


He vivido dentro de expectativas de amor, desamor, ira, lujuria, filosofía, creatividad, espiritualidad y todas las cosas que nos denominan seres humanos. Perdón, pero aún no le encuentro el sentido a nada, y siento que, al pasar los años, menos sentido tendrá la vida. Tampoco entiendo nuestras misiones y nuestros castigos, así que decidí no entender nada más porque luego cerraré los ojos y cuando los abra, preparada para empezar a vivir, estaré frente al féretro… nuevamente. 

Y sigo cayendo.


Así que, universo.

Ya viví, ya amé.

Ya sufrí, ya me divertí.

Ya tuve control, luego lo perdí.

Ya crecí, y cada vez me hago más pequeña.

Ya abrí los ojos, y me veo infinita.

Ya me hablaste en canciones, te reíste en mi cara.

Ya me tienes en tus manos, soy tuya. 

Voy en picada.

Finalmente, caí a tu abismo.

Y cuando aterrice, ¿mis ojos estarán abiertos o cerrados?


Nos vemos, cuando tenga 30.

Dilema


posted by Universo & Rizos on , ,

No comments



Mi dilema es un péndulo infinito, como mis rizos. 

El dilema de sentir y no, de abrir los ojos cuando sale el sol, cuando me ahoga y me arranca las sábanas, las únicas que me permiten profundizar en lo que no puedo esbozar. Todavía no sé si es por miedo o por coraje. 

El hecho es que el coraje me ha puesto en situaciones precarias, donde una de mis muchas muertes está asegurada. Sé que estoy divagando y buscando en lo más profundo de mi ser alguna coherencia, algo que se centre en las ramificaciones de mi mente. Una respuesta, una llamada, una señal de humo, algo que me grite, destruya mi cuerpo y me obligue a detenerme. 

Detener mi camino, detener esta cosa que palpita y quiere salir de este secuestro. Esto es así porque he dedicado mi vida a cavar mi propia tumba, donde he puesto los más íntimos deseos, los más puros anhelos y el egoísmo que me caracteriza, pero que me niego a admitir. 

Constantemente vacilo entre mis sentimientos y pensamientos, como si el sentimiento fuera una maldición y por eso estoy maldita, por emborracharme a puerta cerrada en todo esto que considero prohibido, mientras retoco la armadura acabada que llevo día tras día. Así que me despojo de mí misma ante la oscuridad, donde finalmente logro la comunión conmigo misma, con mis demonios. 

Y esperar, esperar el arrullo del viento, rogándole que me tome en su corriente, y con toda su furia, dejarme en la oscuridad, donde pertenezco, antes de que el sol me recuerde lo infeliz que soy cada vez que abro los ojos.

Sincantora


posted by Universo & Rizos on , ,

No comments


Consideraciones intempestivas.
Sin  Opus.


Quisiera decir que salí de esta guerra victoriosa,
incólume, bendecida.

Más bien, parto desmembrada,
descerebrada y desesperanzada.

Sin calor ni amor,
sin tacto y sin aliento.

No encuentro disimilitud alguna,
al estar muerta o en este letargo desesperante.

¿Cómo mover las piernas y deambular?
Las perdí intentando alcanzarte como una anómala,
como una absurda, una borrica.

Te llevaste todo.
Hasta la fuerza para odiarte.

Tiempo (IV)


posted by Universo & Rizos on , , ,

No comments



Sin opus.

Quiero empezar con una sonrisa amarga. Quiero pensar que esta sonrisa nace del oxímoron, eso que siempre he catalogado como el sentido, o dirección de mi vida.
Anteriormente, me he quejado de tener tiempo, de no saber qué hacer con él, ya sea en desgastarlo en una, en la otra, en todas y ahora en ella.

Ella, que logró que el tiempo se detuviera.
Ella, que dejó el reloj en una gavetilla; y ahora repiquetea infinitamente a grandes velocidades.

Yo no quería tener más tiempo. Yo quería amordazarme, hacer lo imposible para detener el tic-tac que golpeaba mi cabeza. Lo que sea, para sentir que la vida no se acortaba, y que el tiempo en realidad sí se podía detener. Pero no.

Tengo rabia conmigo y con el tiempo, porque vi la gavetilla y escuché el repiqueteo, más fuerte que nunca y con voces alarmantes, apocalípticas, diciéndome que huya, desaparezca, desvanezca, muera y que el mundo se encargue de hacerme volver a nacer en lo más recóndito del universo.

Tengo rabia conmigo y con el tiempo, porque ahora escucho que he perdido todo, y que el tiempo no se detiene; todo era una ilusión y el repiqueteo seguía cincelándome, solo que tenía un alma que me ensordecía y me hacía olvidar; y hablo en tiempo pasado, porque ese reloj en esa gavetilla ya tiene telarañas, y hoy sólo pude verlo. 

Recuerdo mis tiempos pasados, cuando decía que estaba dispuesta a dejar todo de mí a las remembranzas de las demás, si es caso que se lleven pedazos de mi, con tal de desprenderlas de mi vida. Siempre he buscado salidas mentecatas para despojar mis problemas y dejarlas en el olvido, y hoy me pesa como nunca antes me ha pesado.

El tiempo me enseñó a identificar los dejavú. Ahora bien, no siento un dejavú; siento un capítulo nuevo que se escribe sin letras, pero con remolinos garabateados como las manecillas del reloj, todo como burla, como un juego que quise liderar y nunca tuve oportunidad, y todo por dejarle mi reloj a una incauta dueña de mis amores. Nunca más.

Quisiera tener más tiempo.
O en realidad no.
Quisiera no tener más nada.
Quisiera que dejaran de llevarse pedazos de mí.

Quise empezar con una sonrisa amarga. Ésta se desdibujó al terminar la frase. Ahora todo es borroso, y solo se escucha el repiqueteo, mis letras, la armonía de fondo, las gotas que caen, el vino que viaja a mis adentros y mis lamentos.

De verdad, yo no quería dedicarle más lágrimas al tiempo. Aquí estoy.

Temblor


posted by Universo & Rizos on

No comments



Édniquis, y la conciencia
Op. 5-11



La muerte siempre nos acompaña.

La muerte le da sentido a la vida, la fiel y sombría acompañante de nuestros caminares. La muerte, tan presente, tímida y letal, la muerte, la dama incomprendida que solo busca amor, pero encuentra rechazo, la fobia colectiva.
Cada vez que te asomas, siento que me llevas a cuenta gotas.
Y muerte, no te sientas mal.

No eres tú, quien debe buscarnos para llevarnos hacia ti, no eres tú, quien debe manifestarse en los días cualquiera, cuando estamos arraigados a otros seres, no eres tú quien debe arrancarnos las felicidades y los recuerdos entrañables que guardamos con recelo, somos nosotros, quienes al final de nuestras vidas, dejamos en el último suspiro el amor de los demás, y nos entregamos a ti, esperando nada más que el suave arrullo de tu voz, y tu abrazo sombrío, pero reconfortante.
Déjame ser egoísta.
Muerte, entiéndeme.

Eres el epicentro del equilibrio, la paz verdadera, el real motor de nuestra existencia, vivimos todo, recolectamos pedazos de corazones, coleccionamos vivencias, experiencias y errores para terminar contigo hasta la eternidad; por eso preferimos no verte, no sentirte, no ver cómo nos despojas de lo que amamos, de quienes amamos, ¿para qué?, si nos tendrás en tus botellas de cristal por la eternidad, cuando la noche eterna nos nuble los ojos, y nos desprendas de quienes con egoísmo, nos amarren a esto tan apreciado llamado vida, una efímera ilusión, donde nos imaginamos cómo sería estar sin ti y el constante repiqueteo del reloj a la inversa, ese que controlas tú, y que puedes manipular a tu antojo.


Somos débiles.

Déjanos en la ilusión.

Un día más, cuatro segundos más, un suspiro más.

Un minuto eterno, o dos.

Una canción, o un aria.

Un grito apasionado.

Hasta que una lágrima seque.

Hasta que no me queden más.

Hasta rogar estar contigo.

Hasta soñarte y anhelar tu abrazo.

Déjanos en la ilusión.

Déjanos en la ilusión.

Y te prometemos,

Que estaremos preparados para nuestro funeral.

Carta #9: Es verdad


posted by Universo & Rizos on , , , ,

No comments





Hola.


Espero que esto no se vuelva costumbre. Nos volvemos a hablar después de el tiempo exacto, y esto no me gusta para nada. Quiero ser breve, siento que si gasto más palabras en las cosas que quiero decirte, terminaré en un vórtice que me podría aniquilar. Las palabras me pueden enredar y quizás te quedes aquí por no sé cuanto.

Entiéndeme.

Entiende que no quiero que sigas acompañándome. En este punto te lo digo a ti y a mí también, porque sé que mis portales se abren cuando te asomas y se envician con dejarte entrar a ver qué tanto daño haces, para luego estar apurados para vomitarte. Eso no es bueno para mí. Honestamente quiero destruir todo y olvidarme que exististe en algún momento. No sé qué hice para tenerte rondando por mi zona de paz. O bueno, sí sé qué hice, pero tú sabes que eso no fue mi culpa.

Te cierro todo.

Te cierro las puertas, las ventanas, todo. Te apago las luces, incremento la seguridad, te cancelo, todo.
Me borro la memoria, me olvido de ti y destierro los lugares que fueron pisados por ti. Se lo dejo a la vida, al universo, a Dios, que dispongan de mí, y me guíen y me llenen de luz y del amor que corre por mis venas.

Adiós.
Adiós.
Adiós. 

Carta #8: ¿Qué tal?


posted by Anónimo on , , , ,

No comments



Hola.


Así que eres el fantasma. Oye, qué lindo fantasma eres, si no fuese porque no soy tan masoquista, te pediría que fueras mi amigo. Ahora entiendo por qué eres tan difícil de hacerte desaparecer. ¿De verdad eres de los que se queda por el resto de la eternidad? En algún punto de mi mente juraba que eras de esos que no sufrieron cuando vivos, y hacen visitas por hobbie, pero ve, no te has ido. Quizás es un deseo absurdo que tengo de que te vayas, y lo exteriorizo a tu realidad. ¿Te vas a ir? 

Por favor, vete.

Normalmente solo me dedico a hablar con los míos, pero a ti te escribo cartas. Una parte de mi quisiera verte en alguno de mis sueños, charlar un poco, preguntarte muchas cosas, saber por qué moriste y por qué decidiste estar en mi mundo. Lo sé, vienes por añadidura pero, ¿no te cansas? Yo no me canso, jamás, así termine en estado terminal. Siempre busco una manera de seguir. Pero en serio.

Por favor, vete.

No es necesario que me apuntes y me digas egoísta, yo sé que lo soy. Yo sé qué deseo y precisamente verte vagando por aquí no es algo que tenga en mis planes, pero como puedes observar, no te puedo ni barrer, ni esfumar, ni absorber con mi aspiradora. Debes irte por tus propios medios, por tus propios miedos, y por los míos. De paso te los puedes llevar también, no los necesito y de verdad extraño mucho respirar con normalidad.

Pero espera.

Antes quiero aclararte por qué quiero que te vayas, y no lo describiré detalladamente, ni escribiré un periódico de razones porque simplemente no las tengo; sin embargo apuntaré lo obvio y te lo repetiré.

Oye,
estás muerto.
Yo,
estoy viva.

Si prometes jamás volver, yo prometo jamás volver a escribirte.

Sinceramente te abrazo, y te suelto. 

K.

Pd: Pensándolo bien, dame mis miedos, yo me encargo de ellos. No quiero una razón más para que me ates a ti, aún así no lo desee.